La Princesa Anna

Hace algún tiempo existió una princesa llamada Anna, no era común era distinta a otras princesas, le gustaba el negro en lugar del rosa, le gustaba vestir con trajes sencillos pero elegantes en lugar de grandes, costosos y populares vestidos, prefería la soledad antes que la hipocresía de quienes la rodeaban, no le gustaba que la llenaran de falsos halagos y amaba una buena y sincera conversación, vivía con su padre el rey, su madrastra y su hija, una joven muy risueña al parecer, pero Anna era tan distinta que hubo cierto día en el que decidió dejar de ser princesa para convertirse en una simple plebeya, conoció un hombre que vendía frutas, Abel era su nombre, al principio la enamoro con buenas conversaciones y su grata sonrisa, buen trato, buenos gestos fue tanta la empatía que al poco tiempo vivieron juntos, no paso mucho tiempo cuando este hombre cambio las buenas conversaciones por discusiones, el buen trato por el maltrato y los buenos gestos por amenazas y criticas sin cesar , ¿Qué fue lo que le paso? Se preguntaba Anna, triste, infeliz y sola, tal vez solo fue una fachada de buen hombre, tal vez no nos conocimos lo suficiente, tal vez…Después de muchos tal vez , la ex princesa deliberó que tal vez sus ansias de ser diferente la llevaron a tomar malas decisiones, cierto día al llegar Abel del mercado de frutas, Anna le dijo “He decidido dejarte, no tolero más tu trato hacia mí, me voy de aquí, el hombre enfadado la lanzo al suelo agresivamente y le dijo nunca me abandonaras, no eres nada sin mí, ella respondió ¡si soy una princesa!¿ recuerdas?, él se sonrió irónicamente y le dijo si vuelves ya no te verán de la misma forma, hasta es posible que no te reciban, después de todo ¿Qué sembraste de bueno allá? ¿Acaso eras bondadosa y cordial? ¿Acaso no te creías especial por pensar diferente y por esa razón ignorabas a los otros? Jajaja me das risa, solo me tienes a mí, replico aquel vil hombre, en la madrugada Anna se fue de aquel lugar mientras ese mal hombre dormía, no sin antes dejarle una nota que decía, ¿SABES QUE TENGO? ME TENGO A MI , Anna volvió al palacio y para su desgracia el hombre que dejo atrás tenía razón, en el palacio no la aceptaron de vuelta, la rechazaron y la juzgaron por su comportamiento antes y después de irse, Anna decidió luchar por lo que era suyo, ella pensó que aunque ciertamente era una persona distante, introvertida y con gustos diferentes no era una mala persona, no era justo perderlo todo por un único error marcharse sin más y vivir con un loco sin conocerlo bien. Se dio cuenta de que en el palacio ya había otra princesa y era nada más y nada menos que su hermanastra, quien si era muy superficial y vanidosa, que gastaba cuanto fuese por presumir, cuando hacia caridad se daba a la tarea de que todos lo supieran para ser admirada por ello, esa hermanastra llamada violeta si sonreía a todos , pero por ser más popular y reconocida, Anna contrario a eso era realmente sincera cuando ofrecía su amistad a alguien, el padre de Anna el rey Uriel enfadado con su hija no le dio otra oportunidad, llevado también por el amor a su nueva esposa y a su hijastra Violeta quien supo engañar con su sonrisa perpetua a todos; al salir del castillo Anna le dijo a su padre, a la reina y a la princesa, volveré y me sentare en tu trono, a Anna no le interesaba la venganza ni siquiera el poder de ser princesa, a ella le molestaba la injusticia; más tarde caminando por el bosque se encontró una hada que le dio un poder especial y Anna decidió usar ese poder para castigar a quienes le hicieron mal, así fue como nació la bruja Anna, se convirtió en lo más temido del pueblo pero ella solo deseaba enseñarles un lección a su padre, su hermanastra y también a Abel , así fue como poco a poco con su poder Anna hizo que todos perdieran lo que más amaban enfrentándose así a la carencia y a sus peores miedos, tal vez fue un poco dura pero a veces es necesaria la dureza para enseñar a los malos a ser buenos, a no juzgar a alguien solo por ser diferente y que vale más una sola sonrisa real y sincera, que mil sonrisas fingidas.

Fin.

PD: Nunca juzgues a las brujas de los cuentos así nada más, no siempre los malos llegan a ser malos por azar, a veces (sin justificar) no es simple maldad a veces es justicia.

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